martes, 1 de abril de 2014

El boulevard de la 70, Medellín


ASÍ SE VIVE, Y CON ESTO TE ENCUENTRAS EN LA 70



Esta concurrida zona de la cuidad se constituyen 10 cuadras, iniciando desde el estadio Atanasio Girardot, hasta la Universidad Pontifica Bolivariana. 

Son las seis de la tarde, el cielo empieza a tornarse oscuro, el sol se despide, la música empieza a sonar, las mesas limpias a ver el espacio exterior, el olor a comida a ser más fuerte; los locales se  preparan para recibir a un sin número de personas que llegan a compartir y divertirse. El boulevard de la 70 empieza a prenderse.

Bailemos,conversemos,comamos y disfrutemos.

Imaginemos que estás en Medellín y quieres disfrutar , divertirte con un límite de dinero, encontrar un ambiente que se acomode a tus gusto y a los de quienes te acompañan, si estás en la carrera 70  con calle 57D la búsqueda ha terminado.

La 70 no es tan cotizado como la zona rosa del poblado pero tampoco tan popular como la de buenos aires.  
Cuando empieces a  caminar desde las escaleras de la estación Estadio del metro, el primer sonido que te recibirá será el de un acordeón y las notas altas de los vallenatos viejos y nuevos, desde el cacique de la Junta  hasta  Silvestre Dangond. El Templo Vallenato el lugar de los costeños, -“Eché Nojoda”- es la primera discoteca que te da la bienvenida a una zona de todos, lleno de música, historia y tradición.

En la 70 nos topamos esquina a esquina con restaurantes de menues variados, bares, discotecas, charcuterías, casinos, entre otros de muy buena calidad, cómodas instalaciones, excelente ambiente y variedad de estilos, al igual que un gran número de hoteles, heladerías y parqueaderos; suministrando a cada visitante una zona cómoda, agradable y para todos. La disposición de esta zona con el resto de la ciudad es muy cómoda gracias a la facilidad de acceso al transporte que ofrece el sistema metro, brindándote la oportunidad de llegar a todas las zonas turísticas con seguridad y rapidez.

El boulevard de la 70 le debe su reconocimiento y gran acogida al desarrollo de los Juegos Suramericanos realizados en 2010 en la ciudad, evento que incentivó la transformación física, en rediseño de calles, espacios naturales, y con ellos áreas de esparcimiento que pudieran brindar en pocas cuadras una variedad total, justamente lo que hoy es la 70. Medellinenses, personas que vienen de diferentes rincones del país y extranjeros que quieren explorar cómo se divierte un colombiano llegan a esta zona. Por la mañana disfrutan de un  renovado estadio con acceso a muchas actividades deportivas que se brinda los fines de semana, para luego dejar entrar la noche, una noche en la 70.

Las 10 cuadras que componen esta zona conecta a sus visitantes con sus raíces, personas de diferentes lugares encuentran una deliciosa ensalada de culturas,  logrando que el visitante se sienta como en casa. Para los salseros están la Taberna Bar Oro Solido y Salsa Alegre donde los zapateos, la agilidad y fuerza en el movimiento de las piernas representan a la capital mundial de la salsa –“La salsa no es algo que sólo se le echa a los spaguettis”– ; para aquellos que quieran devolverse un poco a sus tiempos de juventud está Años 60's Bar, uno de los locales más antiguos y el más concurrido por adultos y ancianos en el que  podrás disfrutar de los éxitos de los años 60’s y 70’s con influencias del Rock’n Roll y  Twis. Así mismo encontramos discotecas y bares que manejan el crossover, lugares que se caracterizan por ser idóneos para la “super rumba” donde a cada uno le toca su tajada musical. Las luces son el centro de estos espacios, colores fluorescentes y llamativos que parpadean al ritmo de la música, imágenes de personajes reconocidos mundialmente por su trayectoria musical, Celia Cruz, Hector Lavoe, Rafael Orozco, Gardel, etcétera. Adornan las paredes.




A las 7 de la noche empiezan a llegar las primeras personas en taxi, metro, carros particulares, buses y motos, unos a disfrutar de los locales y a iniciar su segunda etapa del día, otros sólo van de paso y entre miradas se dirigen a sus casas a descansar y dar por terminada su jornada.
Los arboles de las aceras adornados por globos y luces naranjas, se convierten en el lugar perfecto de espera para los indecisos que no eligen en qué local pasar la noche o el parche que espera al amigo que está retrasado. El ambiente hasta entonces es tranquilo.  

Entradas las 8 de la noche se ven a los trabajadores haciendo invitaciones a las personas que transitan en busca del lugar deseado, con una sonrisa siempre un hombre o mujer de buen aspecto físico hace gestos de bienvenida y ofrece sus servicios en un rápido juego de palabras.

A las nueves de la noche el ambiente empieza a crecer, el lleno es mayor, la policía empieza a hacer rondas para manifestar seguridad,  los vendedores ambulantes se ven por la zona con sus chazas de mano, buscando un transeúnte al cuál venderle el chicle para que pase el tufo o al que apenas llega a ponerse a tono, los carritos de comidas rápidas están en pleno auge de sus ventas hamburguesas, hot-dog, pizzas, a tres mil y cinco mil; de igual manera los restaurantes y heladerías que brindan un espacio más familiar y tranquilo ofrecen sus cartas.

La jornada de trabajo para estos lugares familiares acaba cuando llega la media noche y con ésta el cierre de puertas del metro, así la presencia de taxis aumenta; es a esa hora cuando el panorama de los bares y discotecas cambia, están entrando en su mejor momento, la música suena más fuertes, el licor empieza a circular más rápido, el pago del cover para ingresar a los lugares empieza a tomar valor entre cinco a diez mil pesos, las cervezas a tres mil y cinco mil, los gritos de disfrute se escuchan, las aceras se ven más vacías, la gente empieza a ingresar a los lugares, ya han elegido dónde ubicarse.

Dos cuadras antes de acabar ese espacio de música y sonidos que se mezclan, empiezan la zona de hoteles, como el Terranova, el  Merlot, Florida, Plaza, etcétera, permanecen abiertos a espera de los turistas que llegan a conocer. La mayoría de ellos cuentan con restaurantes a las afuera que permite disfrutar de la vista y el aire frío que cubre la noche.
Al pasar San Juan, la hotelería se vuelve más costosa y los locales se vuelven más caros por lo exclusivos que son, se aprecian restaurantes con platos internacionales, por ello allí se evidencia mucho más el turismo de extranjeros.

Volviendo a los locales musicales, estos continuaran su noche hasta las cuatro de la mañana siguiente. Otras opciones con las que te puedes topar son Pico E’ Botella, En Klave,  Zambomban, Salsarengue y Punta Arena. El combate musical entre los ¡hay hombe!, ¡Cali pachanguero!, ¡Arriba los 60’s! y  otras tantas se escucha durante esas 11 horas en las que se comunican: la buena energía, la compañía, la satisfacción y la alegría, únicos requerimientos que se necesitan para hacer parte de ella y disfrutarla desde su primera cuadra hasta la última.